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viernes, 20 de noviembre de 2009

Recordando al "Negro"










Pocos días después de subir la página de "Inodoro" para recordar al gran Rosarino pude conocer su ciudad, acompañando en un rápido viaje a un amigo.
Estas imágenes son producto de ese fugaz paso por la ciudad de los "Negros " gloriosos de nuestro país, el gran Olmedo y el padre de inodoro.
No podía dejar de conocer el centro de operaciones del negro, la tradicional confitería El Cairo, remodelada aún conserva el espíritu nostálgico de ese Rosario que el Negro Fontanarrosa nunca abandonó.
Canallas y Leprosos vivían instancias previas a la final del campeonato apertura, que finalmente galardonara a Banfield, por diferencia de puntaje, después de su caída ante Boca en la Bombonera.
En la ciudad cuya tradición por el balón los lleva a un constante desafío, bromas, enfrentamientos y escarnios, entre el Gigante de Arroyito, "los canallas" y News Old Boys, los "Leprosos", se vivían momentos decisivos y tanto los unos como los otros vivían en la ciudad sus propias alternativas, independientemente del resultado final.
Los canallas pugnando por ver vencido a los leprosos y estos por enrostrarle el triunfo a su archirival.
Finalmente fueron los canallas quienes pudieron haber festejado el triunfo de Banfield y la derrota ante San Lorenzo en su propio estadio de la ciudad de los leprosos rojinegros.
Finalmente la ciudad se llamó a silencio, yo esperaba sentir la explosión que me auguraban mis amigos, leprosos y canallas, ya que cualquiera fuera el resultado la ciudad estallaría.
No fue así, casi como un respetuoso silencio ante la caída leprosa, invadió la ciudad y alguno que otro estruendo perdido, en la inmensidad del asfalto y el cemento se asomó al atardecer de la hermosa tarde rosarina.
Fueron tres hermosos días primaverales, sin mosquitos y un crecido Paraná cuyas aguas nos acompañaron ante un sabroso choripan en la costanera. mientras disfrutábamos de un momento palpitando la ciudad.
Es fácil entender porque Rosario dio tanta cantidad de personajes notables, una gran ciudad de espíritus libres y gran sentido de pertenencia que guarda, como toda gran ciudad los contrastes de la modernidad con el sentido estético y la nostalgia arraigados en el sentimiento popular.
No quiero cerrar este espacio sin agradecer antes a los hijos de mi amigo el Dr. Eduardo Benedetto, sus hijas Lucrecia y Julieta y su hijo Alejandro, por la hospitalidad y el cariño que supieron brindarme en ese hermoso fin de semana en Rosario.

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