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domingo, 15 de noviembre de 2009

La Evolución, 24 de noviembre 1859-2009


Un siglo y medio después

En los albores del siglo XXI estamos todavía discutiendo la Evolución de las especies, como la propusieron los naturalistas ingleses, hacia mediados del siglo XIX, Charles Robert Darwin, (derecha) (1809-1882) y Alfred Russell Wallace, (izquierda) (Monmouth, 1823 - Broadstone, 1913) quienes presentaron simultáneamente, de común acuerdo ante la Linnean Society, avalados nada menos que por el geólogo Charles Lyell, por parte de Darwin y el gran botánico Joseph Dalton Hooker, por Wallace.



Rubén A. Spaggiari para D21/fps y la Web


Aún cuando sus postulados y propuestas abarcan todos los campos del saber científico y con el correr de los años, el avance de la ciencia y la tecnología han permitido introducir observaciones a sus propuestas, el cúmulo de pruebas ha venido a reafirmar con real contundencia el pensamiento de estos grandes hombres de ciencia.
Hoy 150 años después suelen escucharse voces airadas en contra de la evolución y de su enseñanza, tanto de los antiguos creacionistas y transformistas, como los partidarios del llamado “Modelo Inteligente”, forma moderna de creacionismo.
Es común que cuando hablemos de evolución inmediatamente pensemos en Darwin y rara vez en Wallace, dos hombres de ciencia de gran profesionalismo y convicción.
Con la publicación en 1839 de “Viaje de un naturalista alrededor del mundo” Darwin se proyectó al conocimiento popular, cuando el 24 de Noviembre de 1859 se publica “El Origen de las especies por medio de la selección natural” se instaló la idea de Darwin como el creador y se relegó a Wallace. Ambos, habiendo tomado conocimiento que tanto el uno como el otro había llegado, sin conocerse y en forma independiente, a las mismas conclusiones, adoptaron el camino más correcto para salvaguardar su esfuerzo de años y desprovistos del narcisismo profesional, muy común en el mundo académico, como forma inequívoca de resguardar sus propios trabajos y a instancias de sus amigos presentaron juntos sus trabajos.
Estos fueron recibidos con escepticismo y desconfianza por los críticos impulsados por las posturas de sus principales detractores entre los que se contaba su antiguo amigo y mecenas Richard Owen, el obispo Samuel Wilberforce, detrás de quién sé encolumnaba toda la iglesia de Inglaterra.
Mientras a su alrededor se abroquelaban quienes serian sus principales defensores y amigos.
Darwin y Wallace siguieron siendo amigos y se apoyaban mutuamente, contaban con el respaldo incondicional de Thomas Huxley, (1825-1895) el alemán Haeckel, Ernst Heinrich Philipp August (1834-1919) y el geólogo Charles Lyell. (1797-1875)
Izquierda: Recuadro de una revista de divulgación sobre evolución donde se detalla el desarrollo de las ideas evolucionistas a partir del siglo XVIII y puede verse que no se menciona a Wallace. Con la publicación en 1839 de “Viaje de un naturalista alrededor del mundo” Darwin se proyectó al conocimiento popular, cuando el 24 de Noviembre de 1859 se publica “El Origen de las especies por medio de la selección natural” se instaló la idea de Darwin como el creador y se relegó a Wallace.
Aún cuando muchos conocían los trabajos de ambos y la denodada tarea a la que se habían dedicado, tanto uno como el otro sabían que no pasaría mucho tiempo ya que aquellas ideas, estaban flotando en el ambiente, podrían ser presentadas por otros.
Varios de los predecesores de Wallace y Darwin habían esbozado los principios de la evolución, su propio abuelo el Naturalista Erasmus Darwin, fue uno de ellos. El hecho de que su abuelo naturalista expresara ideas evolucionistas en sus escritos sirvió para que los detractores de Darwin aseguraran que éste había sido el verdadero origen de las propuestas de Darwin.
Asimismo quienes respaldaban a Darwin arguían que cuando Wallace le envió los trabajos a Darwin éste ya hacía veite años que había elaborado su teoría. (?)
Estas circunstancias llevan a pensar que la evolución tiene varios padres, no dos o simplemente uno.
Darwin además luchaba contra dos fuerzas opositoras: Sus convicciones religiosas y la enorme presión que ejercía la iglesia sobre las mentes de la época, y su cada vez más acentuada enfermedad, que se le había declarado en 1840 pero había adquirido en su derrotero Sudamericano, “Tripanosomiasis” o “Mal de Chagas”. (ver detalle)
Mal de ChagasTripanosomiasis” = “Mal de Chagaso Enfermedad de Chagas Mazza es transmitido por un parásito unicelular microscópico: el Tripanosoma Cruzi. Se lo halla en la sangre y en los tejidos de las personas y animales enfermos. Se multiplica en el interior de las células de algunos órganos, por ejemplo, el corazón, a los que daña seriamente. Cuando la vinchuca se alimenta con sangre de un organismo enfermo con el mal de Chagas-Mazza, ingiere una gran cantidad de tripanosomas. Estos tripanosomas se multiplican rápida y abundantemente en el intestino del insecto. La vinchuca, infectada, pero no enferma, se convierte así en un potencial y permanente agente transmisor de tripanosomas. Siempre que la vinchuca chupa la sangre de una persona o animal efectúa deposiciones sobre la piel; estas deyecciones contienen millares de tripanosomas con capacidad de causar enfermedad. El más leve escozor producido por la picadura induce al individuo a rascarse la zona molesta. La acción de las uñas provoca insignificantes soluciones de continuidad en la piel. Rota así esta barrera de defensa, se abren las puertas para que los tripanosomas se introduzcan en el organismo a través de los vasos sanguíneos.
A esto se sumaba su reconocida meticulosidad extrema que lo llevó a cubrir todos los aspectos de su propuesta, por lo cual había demorado su presentación, que apresuró, a instancias de su amigo Charles Lyell, luego de recibir la comunicación de Wallace donde le comunicaba su trabajo, en ese momento expresó a Lyell: “... Preferiría quemar todo mi libro, a que Wallace o cualquiera otra persona pensase que me he comportado de manera indigna. ¿No cree usted que por el hecho de haberme remitido el esquema tengo las manos atadas?”
Ambos resolvieron, como ya vimos en la introducción de ésta nota, presentar juntos sus conclusiones ante la Linnean Society, (Sociedad Linneo) luego ante la Royal Society las ideas evolucionistas fueron defendidas por el “Bull Dog de Darwin” apodo que recibiera por la encarnizada defensa que realizó de ella, Thomas Henry Huxley.
A su regreso del viaje en la goleta “Beagle” que iniciara el 27 de Diciembre de 1831 publica, en 1839, “Viaje de un Naturalista alrededor del mundo”, luego en 1844 edita “Observaciones geológicas sobre las islas volcánicas y geografía de Australia” y finalmente en 1959 publica su obra cumbre “El origen de las especies por medio de la selección natural”.
Después de publicada “El Origen de las especies por la selección natural” todos sus colegas y amigos publicaron trabajos con sus ideas respaldando la propuesta evolucionistas de Darwin e incorporándolas a sus propios campos de competencia.
Con la comunicación de las leyes de la herencia de Gregor Mendel en 1865 se abre un aspecto fundamental para entender la transmisión de las características adquiridas en la descendencia o sea de una progenie a otra, aún cuando su real importancia no fue posible percibirla hasta 1900.
Asimismo los nuevos descubrimientos ponían en tela de juicio las ideas creacionistas de generación espontánea, que comenzaban a perder terreno en el ámbito científico, los trabajos de Pasteur sobre los corpúsculos dan por tierra con ésta postura.
Su amigo y defensor Lyell propone en 1863 “Las evidencias geológicas del hombre antiguo”, un desarrollo geológico de las implicancias de la evolución en geología, en ese mismo año el acérrimo defensor de Darwin, Thomas Huxley escribe “El lugar del hombre en la naturaleza”; En 1866 Ernst Haeckel publica su “Morfología General”.
No hace falta mucha sagacidad para darse cuenta que todos los defensores de la evolución partidarios y amigos de Darwin publicaban sus obras y tenían un peso social bien definido en la Inglaterra victoriana, situación que al parecer Wallace no poseía.
Paradójicamente en ellos, Darwin – Wallace, se manifiesta una de las premisas de la evolución “la supremacía del más dotado.” Ya que Darwin se proyecta a las generaciones futuras como el padre de la Evolución cuando en realidad estas ideas fueron producto de varias mentes brillantes y les cupo a dos de ellas crear el compendio y la metodología para reunir, comprender y explicar como esas ideas dispersas convergían en el mismo principio evolutivo.
Existen dos grandes diferencias en los postulados evolucionistas en primer lugar estaba demostrado que se dan los cambios dentro de una misma especie y esto podía observarse en la naturaleza como en el laboratorio, como lo exige el método científico, microevolución.
En cambio no se observa en la naturaleza la creación de nuevas especies partiendo de una ya existente, que contenga nueva información genética, que no se hallaba presente en sus antepasados.
Esto debería suceder si las partículas subatómicas se organizaran según las leyes naturales hacia individuos, seres vivos más complejos, Macroevolución.
La macroevolución no se observa en ningún lugar de la naturaleza.
Es por ésta razón que los evolucionistas críticos, como lo son Stephen Jay Gould y Niles Eldredge, autores de la teoría de los "Equilibrios puntuados", (1972) la dividen en dos partes, una comprobable, la que establece la Microevolución y la otra aún requiere mayores comprobaciones, que establece la Macroevolución.
Cuando Darwin escribe “La Origen de las especies por la selección natural” en 1859 esta se sustentaba en bases muy endebles con relación a los mamíferos y en particular al último eslabón de la cadena, el hombre.
Para entender ésta cuestión se hace necesario leer la obra del gran defensor alemán de Darwin y principal impulsor de las posturas evolucionistas en Alemania y hacia el mundo, dando origen a las bases del nacionalismo, el Nacional Socialismo y el nazismo, Ernst Haeckel “Morfología General” (1866) y “El origen del hombre” (1869) salen a exponer en su campo de competencia y a reafirmar las ideas evolucionistas.
En el Origen del Hombre haciendo referencia a las tablas genealógicas de los primates y árboles genealógicos, el del hombre dice: “... Es aún objeto de no pocas desconfianzas por parte de algunos naturalistas, sobre todo de aquellos que se llaman antropólogos...”
Haeckel utiliza frases en forma reiterada como: “... Como ya no discute ningún naturalista competente ...” o “... como cree la mayoría de los naturalistas competentes ...” una forma muy sutil de coaccionar a quienes se animaban a contradecir las propuestas evolucionistas y así pecar de incompetentes.
Debemos entender desprovistos de toda parcialidad tendenciosa que aún en el ámbito del saber científico la condición humana con sus debilidades, bajezas, absolutismos se hace presente manifestándose en particular en la defensa de posturas o propuestas que proponen un cambio radical en las estructuras aceptadas.
Esto es lo que ocurría en el siglo XIX con los evolucionistas abriéndose paso a codazos contra la iglesia que intentaba mantener el dogma de fe al nivel de la ciencia.
En 1859 muy poca y ninguna información se tenía sobre los antepasados fósiles del hombre actual, los restos fósiles del hombre de Cromagnon fueron hallados en 1869 y no se supo muy bien que se tenía en las manos, como la mayoría de los fósiles que entonces se encontraban.
En su obra Haeckel Quién fue el gran impulsor en Alemania de la teoría, la respalda con los estudios de la genealogía de los mamíferos y presenta las tablas de referencia y desde la primer mención sobre la "Monera" (Plusdoma sin núcleo) hasta el número de orden 15 de dicha clasificación, manifiesta: “... Falta absoluta de restos fósiles (100%) valor filogenético dudoso en algunos (11,14%) o raros y poco importantes; Escasos y ambiguos, (17,77%) del 16 al 30 los datos son: Restos fósiles raros y poco importantes, escasos y ambiguos. Escasos informes de antropología comparada, (28,88%)
Algunos importantes poca cantidad, valor filogenético incontestable. Documentos morfológicos ofrece muchos, (33,33%) muy importantes e instructivo, datos abundantes y significativos, con muchas fuentes de apoyo, (33,33%) y por último con datos dudosos, escasos y ambiguos. (4,44%)
De lo expuesto se desprende un resultado asombroso si se tiene en cuenta el significado de los trabajos del gran científico Alemán.
Para toda la tabla Genealógica hay en Paleontología sobre treinta grupos y organismos 50% falta de restos fósiles; 26,66% de restos fósiles raros y poco importantes; 13,33%, se conocen algunos importantes pero en poca cantidad y un 10% de restos fósiles abundantes y significativos.

Izquierda: Esqueleto de Lucy 3.500.000 años, al centro Ida, 47 millones de años, a la derecha pisadas de Laetoli, Etiopía, 3.590.000// 3.770.000 años. Halladas en 1977.





Para Ontogenia el resultado es el siguiente: 20% de datos escasos y ambiguos; 20% de datos de valor incontestable; 30% muy importantes e instructivos; 13,33% escasos, ambiguos y de valor filogenético dudoso; 16,66% valor filogenético dudoso; Por último para la columna de la Morfología los porcentajes son: Hay un 40% de los cuales la anatomía comparada ofrece muchos informes; 36,66% muy poderosos puntos de apoyo a la filogenia, hay 23,33% donde la anatomía comparada ofrece escasos informes.
De lo expuesto se desprende que: existían entonces un 61,12% de factores negativos y un 38,88% de factores positivos es esto lo que nos demuestra la poca solidez que sustentaba la hipótesis de los evolucionistas en 1865/69.
Lucy 3.500.000 añosEl automático rechazo a las ideas del genio alemán que contribuyera, sin habérselo propuesto, a las acciones más aberrantes ejecutadas por el hombre en la era moderna, contribuyó a desprestigiar tanto sus ideas como las propuestas surgidas de ellas.
Ida: 47 Mill. añosTerreno fértil para los creacionistas que en su afán de no perder terreno, como lo estaban haciendo a la luz de los nuevos descubrimientos, que a su vez consolidaban las posiciones evolucionistas, aún con sus falencias.
Fue así que desarrollaron una línea de controversias basadas fundamentalmente en las propuestas de un movimiento surgido en pleno siglo XX conocido como “Diseño inteligente”.
El 7 de julio de 2005 el Arzobispo de Viena, Christoph Schönborn quién en una nota para el New York Time, publicó la posición y lineamiento del “Diseño Inteligente” y desato la polémica, ya que a través de él la iglesia se involucraba directamente en una controversia sin fin.



ARDI y detalle de su mano
Hay quienes aseguran que fue el Instituto Discovery, desde donde se impulsa la propuesta del diseño inteligente, quienes enviaron el trabajo del arzobispo al Time, otros dudan que el artículo haya sido escrito por él, como supone el Director del Observatorio Vaticano sacerdote jesuita y Astrofísico padre George Coing, quién presupone que el arzobispo fue utilizado por los que promueven el diseño inteligente.
No obstante sí podemos decir que los hallazgos paleontológicos e investigaciones realizadas desde 1859 en adelante y en particular los descubrimientos del pasado siglo XX conjuntamente con el desarrollo tecnológico asociado han permitido descorrer, por ahora en forma leve y tenue el velo de la macroevolución.
Desde las pisadas de Laetoli, los huesos de Lucy, el fósil de IDA y los restos de ARDI mucho se avanzó y mucho camino queda por andar en esa larga senda que los hombres comenzaron hace millones de años, cuando intentaban llegar, a donde llegamos.

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