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jueves, 26 de diciembre de 2013

Universo de Fantasía

                                                                                                              Serie: El Mundo en que vivimos.
Supuestamente

Toda nuestra Vida, la muerte, nuestro Universo,
es una “Proyección Holográfica”

Tal, como lo teníamos internalizado, nuestro conocimiento sobre nosotros, los seres humanos, la tierra y nuestro universo estaba más o menos claro. Durante el proceso de evolución, socialización consolidación de nuestra especie, existieron ajustes o modificaciones, de nuestros conocimientos.
Robert Lanza, Autor de la Teoría Biocéntrica

      Estos ajustes o modificaciones, en los siglos pasados servían como fuerza política ya que el conocimiento significaba poder, en manos de unos pocos.
       Por esta razón no siempre el conocimiento nuevo o innovador fue siempre impulsado por científicos, ya que ciertos postulados, extremadamente avanzados que: de aceptarse abonarían la duda sobre la existencia de Dios y lo que en aquellas épocas estaba peor visto, la capacidad de sus representantes terrenales.
      La Iglesia a frenó el llamado “Iluminismo” surgido en el propio seno de las órdenes religiosas, donde se encontraba el saber y el conocimiento, encerrado en Abadías, conventos y monasterios.
      Esto, llevó a la Iglesia de Roma a excomulgar a los trasgresores, por herejes, prohibir sus escritos y en muchos casos condenarlos a la hoguera o simplemente, al silencio y la cárcel; Así sufrieron la condena el monje, filósofo y matemático, Giordano Bruno, quién murió en la hoguera; Galileo Galilei al silencio y a la negación pública de sus ideas y postulados.
      Si bien, en cierta medida las cosas han cambiado, venimos de un siglo preñado de avances científicos y tecnológicos, sin precedentes, para entrar en el siglo XXI Impulsados, todavía por aquellos logros.
      Sustentados por los grandes éxitos obtenidos como consecuencia de las dos grandes guerras del siglo XX (Primera guerra 1914/18 y Segunda guerra desde 1937/1945) es aceptado que las grandes conflagraciones conllevan de las naciones la búsqueda infructuosa de hallar la forma de vencer a su oponente.
      En esa búsqueda científica y tecnológica se realizan descubrimientos que luego en tiempos de paz se vuelcan a la sociedad global en tecnología aplicada en las industrias que hacen la vida de los ciudadanos más llevadera, artículos del hogar, automotrices, industrias médicas y del entretenimiento son algunas de las áreas en las que las generaciones de la II guerra mundial y el comienzo y transcurso de lo que se llamó la guerra fría. (Período posterior a la gran guerra y hasta la disolución de la URSS, 1945/ 1992 en el que se desarrolló un conflicto en lo ideológico, político en que las grandes potencias emergentes y triunfadoras de la II Guerra mundial se repartían el mundo y se amenazaban constantemente con el arsenal nuclear.)
      Característica que marcó y dio una impronta al siglo XX en especial en el primer lustro posterior a la guerra, con Rusia enfrascada en la conquista del Espacio, el lanzamiento del primer satélite artificial, 1957 y el comienzo de una batalla científica entre esas dos grandes como Rusia y Norteamérica que culminó con el viaje del comandante Neil A Armstrong a la luna, de la misión Apolo 11 del 16 de julio de 1969.
      Esos años de logros extraordinarios, en esa puja silenciosa por vencer y llegar, la humanidad se vio lanzada hacia el porvenir, mientras en lo social entraba en la modernización, el “Confort” se disparaba, el hombre medio de la posguerra disfrutaba de avances tecnológicos inimaginables.
      La vida cotidiana de los pobladores del mundo occidental ya no fue igual, el progreso se había instalado y adueñado de sus vidas.
      Equipos de sonido, televisión, lavadoras automáticas para ropa y vajilla, enceradoras para pisos en el hogar, electrodomésticos.
      Paulatinamente estos adelantos llegaron a nuestros países en vías de desarrollo o tercermundistas como nos catalogaba la sociedad estadounidense, muy encaramada en su sitial, de país del primer mundo.
      Surgiría desde finales de la Primera Gran Guerra, a instancias del presidente Thomas Woodrow Wilson, La Liga de Naciones, precursora de las Naciones Unidas; A su sombra, con o sin su consentimiento el mundo, siguió su marcha desunido, dividido, jaqueado por distintas guerras entre pequeñas naciones o conflictos internos que esa Liga de Naciones o Naciones Unidas debería haber sofocado antes de comenzar.
      El siglo XX, en ese fragor y desenfreno industrialista de la pos guerra dio cabida a mentes brillantes, prodigiosas, de esta etapa deslumbrante surge en mi mente los recordados de siempre: Von Braun, Albert Einstein, reconocidos interlocutores en el conflicto que quedaba atrás, pero otros menos conocidos aportarían a la humanidad grandes logros: Norbert Wiener, (1894/1964) matemático Norteamericano, padre de la cibernética sus ideas y conceptos abrieron el camino para la tecnología del ciberespacio y la nanotecnología.
       Mentes prodigiosas que, no sólo abrieron camino a nuevas ideas, sino que permitieron el avance a nuevas generaciones para un mundo nuevo, vedado para quienes no hablábamos ese lenguaje, así surgieron los jóvenes creadores de Apple y Microsoft, los cerebros que fabricaron el Imperio: Silicón Valley, sitio desde donde surgieron los más grandes adelantos tecnológicos del nuevo mundo del estado sólido y del chip.
       Pero así como mi generación, en muchos sentidos, quedó marginada del enfoque que se le imprimió a los umbrales del siglo XXI, en particular las áreas tecnológicas y de las comunicaciones, simplemente para no quedarnos totalmente fuera de este mundo debimos aprender a operar y a servirnos de las nuevas herramientas.
      Así, cuando parecía que teníamos todo controlado, que el mundo material que habíamos aprendido a afrontar se estaba haciendo menos hostil surgió una nueva y revolucionaria teoría de la mano de un joven investigador, de fama mundial de la Universidad de Pensilvania, el Doctor. Robert Lanza, quién postula su teoría para definir la nueva visión del mundo, Biocentrismo.
      Esta propuesta parece reafirmar aquellos postulados propuestos empíricamente por corrientes filosóficas venidas de Asia, que nos hablaban, ya en los años de la Nueva Era, New Age, en la segunda mitad del siglo XX, etapa que viví intensamente y no pasó desapercibida para mí.
      Como dije la propuesta de Lanza no es novedosa, maestros y Guías espirituales de Asia y Oriente ya habían aventurado una conclusión similar, bajo experiencias místicas o iniciáticas.
      En cambio el abordaje de Lanza, es revolucionario, en sumo grado, el aporte que propone para llegar a su "Teoría Biocéntrica" se inspira o entronca en corrientes de pensamiento que surgieron o por lo menos se esbosaron en las propuestas de la Universidad de Stanford desarrolladas por el famoso neurofisiólogo norteamericano Karl Pibram, Quién Junto a David Bohom, en los años ochenta, dieron a conocer su propuesta del “Universo Holográfico” a quienes, ya citaba en mi libro.
      En 1972 había confrontado mis dudas sobre la vida y la muerte en un trabajo que plasmé en ese pequeño libro que titulé “la vida infinita” y que salió a la luz, después de vencerlas en 1987, en una primera edición artesanal de Foto Prensa Sudamericana, una editorial, recién creada, de los vestigios que quedarían de la Secretaría de Comunicaciones de la Fundación Argentina Alexis Carrel cerrada en 1994 después de años de luchas sociales y políticas en la causa indígena.
       Hoy quién no tiene una idea más o menos clara de ¿Qué es un holograma? Por lo menos en el terreno de la fantasía, el gran público debería hallarse medianamente informado con los capítulos de “Star Trek” o “Viaje a la Estrellas” donde se realizó, en infinidad de oportunidades, una fantasiosa Proyección holográfica o proyección tridimensional de un objeto que permite observarlo en todas dimensiones.
       Esto comenzó, como siempre digo, cuando la tecnología vino en auxilio de la ciencia desarrollando el Laser, tecnología con la cual puede crearse un holograma.
      Pero nada de esto hubiera sido posible si nuestros pensadores siguieran aferrados a la física mecanicista, aquellos que se aventuraron por las nuevas zendas que abría la física cuántica triunfaron; A la cabeza de todos ellos se hallaba la figura señera de quien fuera discípulo de Albert Einstein, David Bohom
      El nuevo enfoque dado por el comportamiento de las partículas y la materia, surgida de ellas, su interacción en la vida de la especie humana, deslumbró y acicateó a pensadores surgidos de campos del saber tan disímiles como la psicología, la medicina, la filosofía, su interpretación de la vida permitía explicar conceptos que jamás podrían concebirse.
       Así surgieron pensadores de la talla del precursor de un “Universo Holográfico” el Neurofisiólogo Karl Pibram, El pensador, escritor y periodista, Michael Talbot, el biólogo inglés, Rupert Seheldrake.
      Quizás, en sus experiencias previas, R. Lanza debe haber desandado el camino de estos precursores, para incursionar en profundidad en el concepto cerebral de las ideas preconcebidas.
      Lo cierto es que el experimento de las dos rendijas realizado por los experimentadores del mundo de las partículas, desató un sinfín de certezas, paro trajo aparejados nuevos y complejos desafíos e interrogantes.
      Si, como Algunos tienen la certeza y, otros la simple sospecha, de que existe una realidad aparte, como se viene planteando desde hace mucho tiempo, (desde el Chamanismo, algunos antropólogos, como Carlos Castaneda que investigó durante varios años en la cultura de los Indios Yaki del Desierto de Sonora, Nuevo México.) por un saber empírico, intuitivo, no comprobable; ¿Qué nos puede impedir pensar, que estamos ante esta posibilidad?
      Cuando se dio el auge de todo lo que fuera oriental, corrientes filosóficas de Asia y escuelas de pensamiento Sufí o Zen, invadieron nuestras simples y tediosas experiencias, tomamos casi en sorna, aquellas ideas que nos hablaban de posturas mentales, proyecciones oníricas o estados alterados de conciencia, sin base científica, mucho antes de que Karl Pibram diera a conocer sus trabajos.
      La característica más compleja y llamativa de esta descripción holográfica es la que establece que: “… en la parte está el todo” Este axioma es, sin lugar a dudas, el rasgo más característico y representativo de la nueva mentalidad que abordan Pibram, Bohom y ahora Lanza.
      Esta frase: “… en la parte está el todo” es un axioma porque no necesita ser demostrada, ya que se explica por el propio comportamiento del holograma; Si descomponemos la imagen original, en dos mitades, se encuentra en cada porción las características de la imagen original, completa.
      Este axioma es el que llamo la atención de Pibram que comenzó a desentrañar los enigmas de la holografía, esa nueva tecnología al servicio de las mentes inquietas.
      Pibram captó una característica del axioma que propone que “en la parte está el todo” y comparó esta con aquella observación del neurólogo Karl Lashley, que los había precedido en los estudios del cerebro.
      Lashley, había detectado que si se le enseñaban ciertas destrezas a los cobayos estas permanecían aun cuando a este le fuera extirpado secciones sustanciales de tejido cerebral, la información parecía estar contenida, en su totalidad, en las partes del tejido activas, esto no tuvo explicación, hasta ahora.
      El modelo holográfico podría llegar a explicar la extraña razón de comportamiento de una persona que ha quedado con menor tejido cerebral, tras un accidente o producto de una operación quirúrgica y continúa después de un tiempo con sus funciones normales, existen casos de jóvenes que regresan a estudiar con muy buenos resultados.
      También el modelo holográfico podría dar una explicación racional a ciertos fenómenos llamados paranormales, telepatía, precognición, telequinesis y otros efectos estudiados por la Parapsicología o Psicología experimental.
      Durante años seguí los trabajos de J.B.Rhine de la Universidad de Duke, impulsor de los estudios serios y estadísticos de los fenómenos paranormales, creador de la Parapsicología como disciplina científica.
Se abre un camino nuevo para esta disciplina que luego de la muerte de Rhine siguió parcialmente la Dra. Telma Moss dedicada más al estudio del efecto Kirlian.
      A diferencia de la fotografía convencional, en la imagen holográfica seccionada siempre conservaban el total sus características originales, o sea es casi exacto al comportamiento de los seres humanos quienes podemos ser infinitamente divididos, seccionados y hasta casi reducidos a la nada, pero si existe un cabello, o una ínfima partícula de su existencia, en él aparecerá el ADN memoria imperecedera, de nuestra existencia.
      Fueron momentos difíciles, reñidos con los postulados de la física, que manifestaba la imposibilidad de aceptar que alguna partícula se moviera a igual o mayor velocidad que la luz, para producir las reacciones atribuidas a las partículas gemelas.
      Llamadas así por reproducir las reacciones atribuidas a dos humanos nacidos gemelos de percibir simultáneamente lo que le ocurre al otro. En las partículas gemelas la una reacciona simplemente accionando sobre la otra.
      Esto se contraponía con los postulados de la teoría de la relatividad de Einstein que decía que ninguna partícula podía igualar o superar la velocidad de la luz.
      Tengo setenta años puedo decir que he disfrutado de dos siglos, todo lo que mencione de maravilloso y trágico del siglo XX y ahora estoy disfrutando de este siglo XXI plagado de un mundo nuevo, maravilloso, con las mismas antinomias que la humanidad no ha podido resolver, todavía, para mejorar su porvenir.
      Estoy fascinado con las posibilidades que brinda hacia el futuro el “Modelo Holográfico”; Cuando escribí “La Vida Infinita” ya conocía superficialmente la propuesta de Pibram del “Universo Holográfico”, alguna mención hago de ellas en mi libro, pero jamás sospeche la magnitud de sus implicancias en todos los campos del saber, ni tampoco el alcance que surge ahora con la teoría Biocéntrica de R. Lanza.
      Es posible que me haya dejado llevar por las propuestas aceptadas y los conocimientos que teníamos del cerebro; En aquel entonces yo conocía el “Axioma Holográfico” y los trabajos de Lashley, sobre el cerebro en ratas, que inspiraron a Pibram a abordar ese camino, y por supuesto, no me percaté de ello.
      Recapitulando podemos decir que la teoría Biocéntrica viene a demostrar que era cierto aquello que decían en los años ochenta cuando surgieron las primeras propuestas holográficos, generalmente distorsionadas por la difusión fuera de los claustros académicos, que se popularizó simplemente como: “Existimos porque alguien nos piensa” a grandes rasgos podríamos decir que se confirmó aquello que el cerebro proyecta que se convierte en palabras de David Bohom “La aparente conexión más rápida que la luz existente entre partículas subatómicas no es otra cosa que la expresión de un nivel más profundo de la realidad todavía desconocida para nosotros”

sábado, 7 de diciembre de 2013

La Semántica

                                                    El habla cotidiana



Esta nota está dirigida a todos aquellos que prefieren no aplicar las reglas dictadas por la semántica, a riesgo de parecer unos perfeccionistas utópicos. A los que usan términos genéricos, porque así lo dicta el habla popular, sin plantearse su aplicación y en qué contexto y tiempo utilizarlos.

Quizás aquello que motorice esa costumbre, que deploro abiertamente, es la resultante del lenguaje informático, y de la vida social de este siglo XXI.
El término Originario comenzó a utilizarse hacia los años noventa en los medios de comunicación y en la actividad de difusión cultural, siendo rechazado por los propios indígenas que solicitaban ser denominados con los vocablos utilizados en el texto constitucional argentino.
Pero como contracara debemos vivir y construir el presente ejerciendo nuestra memoria para saber de dónde venimos y a que o quienes debemos nuestro presente, que fue su futuro, el futuro porque lucharon.
De esta sencilla manera honraremos su memoria y respetaremos su legado, contribuyendo a construir nuestro propio futuro.
Como pretendo ser lo suficientemente directo para no confundirme y confundirlo a usted comenzaré hablando del término que se ha puesto en boga (de moda) por su constante uso, haciendo su aplicación un círculo vicioso.
Me refiero al término: “Originario”, mal utilizado para designar genéricamente a los pueblos indígenas o aborígenes, de aquí, de allá y de más allá, de ahora, antes y por venir.
Primeramente, sin entrar en Semántica, que a los indígenas no les interesa que los llamen “Originarios” sino Indígenas u aborígenes, ya que así aceptaron ser designados en la constitución Nacional, (Asamblea Constituyente de Reforma de 1994)
Los aborígenes, en un contexto temporal cierto, definido, son originarios de un lugar o paraje; Por ello son aborígenes u indígenas ya que el significado de la palabra indígena o su sinónimo: aborigen es: “Originarios de un lugar o paraje”.
Pero si generalizamos en el uso del término, cometemos un grave error.
Error que es utilizado políticamente para desvirtuar sus derechos ancestrales.
Error, utilizado en México, en la segunda mitad del siglo XX, para desvirtuar la fuerza de los indígenas que la sociedad global mexicana generalizó llamándolos “Campesinos”. ´
Es común restarle importancia a estos “Detalles” gramaticales y lingüísticos preocupado por causas acuciantes o perentorias, sin darnos cuenta que parte del esfuerzo que ponemos en ganar esa guerra contra nuestro objetivo nos hace perder batallas cotidianas que, en definitiva, diluyen nuestro esfuerzo y confunde a los demás.
Esto me pasó, en una comunicación personal con un amigo, ensayista, historiador de la causa indígena quien preocupado, seriamente, por los seres invisibles de Argentina, me contestó cuando le manifesté mi preocupación por el uso correcto del lenguaje en discurso militante, que no tenía tiempo de ocuparse de esas nimiedades.
La verdad, esperaba otra cosa de él, pero ese es un problema mío.
Viví, en los años setenta esta situación en México, luego en Perú, países donde los indígenas tenían, por su presencia mayoritaria, en las sociedades nacionales un peso social mayor, el “Indigenismo” de esos años mantenía una brecha social y conceptual que sólo comenzó a cerrarse hacia los años posteriores al llamamiento de “Ollantaytambo” donde nació el “Indianismo” que se impondría en las luchas militantes indígenas de los años ochenta del siglo pasado.
(INDIGENISMO: Políticas ejecutadas desde los Estados para ser aplicadas a los pueblos Indígenas.
INDIANISMO: Políticas elaboradas por los propios indígenas y sus organizaciones con sus propios objetivos y pautas culturales para ser elevadas al Congreso nacional o poderes públicos, ser implementadas y ejecutadas por el Estado Nacional, para los pueblos indígenas.)
Pero el problema del uso de “eufemismos” para aplicar en nuestro discurso cotidiano, generalmente utilizando sinónimos, se ha desvirtuado, toda vez que esa “palabra favorable que usamos” para reemplazar aquella, que no queremos usar, tiene en sí misma connotaciones adversas o discordantes con el verdadero significado o significante de la palabra titular u original.
El texto, entre comillas, a continuación es una aclaración que hace el diccionario electrónico enciclopédico Wikipedia sobre el término originario: “El uso del término se ha difundido por su empleo en los estudios culturales, las cátedras universitarias y la prensa; en los cuales se lo considera una manera políticamente correcta de referirse a las comunidades indígenas”.
Que, es precisamente a lo que me refiero al uso del sinónimo de Indígena u Aborigen, reafirma la motivación por el cual se utiliza mayoritariamente: “… se lo considera una manera políticamente correcta de referirse a las comunidades indígenas.”
¿Quiénes lo “ Consideran políticamente correcta” no los aborígenes, por cierto?
Si yo digo ser Originario de este suelo a pesar de mis antecesores itálicos, muchos podrían, con razón, sonreír; Los etruscos pueden haber aportado a las migraciones transcontinentales, en un pasado remoto, en el poblamiento de América, no lo sé, pero eso no me hace originario americano.
Existen una serie de figuras legales e institucionales y denominaciones que enmarcan a personas que habiendo nacido en un territorio no es originario de él.
El querido e inolvidable “Negro” Fontanarrosa tenía muy claro que el uso de las palabras es un rasgo interactivo entre los integrantes de una sociedad y el lenguaje fue un expositor genial en el “Congreso de la Lengua española” de Rosario Argentina al refererirse al uso de las “Malas palabras”.