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domingo, 28 de agosto de 2011

Carta al asesor de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación Dr. Juan Carlos Tealdi.

Sr. Juan Carlos Tealdi Director de Bioetica
Hospital de Clínicas
Ciudad Autónoma                                     C/C Secretaría de Derechos Humanos de la Nación
Buenos Aires             

De mi mayor consideración:
                                             Me dirijo a usted con la finalidad de aclarar un punto fundamental de la “Muerte Digna”. Cuestión que ha tomado estado público debido al reclamo de familiares de aquellas personas que se encuentran en situación terminal y sin poder propio de decisión sobre su propia vida.
Si no existiera la necesidad de una legislación sobre el particular nada de esto hubiera ocurrido en tanto y en cuanto el tema de la muerte digna está planteado en la sociedad actual desde hace muchas décadas y más aún entre los profesionales de la salud.
Este año murió un símbolo de aquellos años, que como todos sabemos pagó muy caro su compromiso con sus pacientes.
Me estoy refiriendo a el Dr. Norteamericano de origen armenio Jack Kevorkian quién falleció el pasado 3 de junio.
En aquella época de los años cincuenta y sesenta “La Escuela del buen Morir” fue una corriente de pensamiento que separaba muy bien la “Eutanasia”, tan en boga durante las primeras décadas y mediados del siglo XX, de la “Muerte Asistida” como se la llamaba entonces.
Quisiera poder recordarle una cuestión que usted debe saber muy bien.
En la sociedad moderna con un entretejido social tan heterogéneo nada puede quedar librado a la subjetividad propia de la condición humana, cuanto más se escriba y norme el comportamiento colectivo de las personas, menos posibilidades tendremos de equivocarnos.
Como anticipándome a ciertos cuestionamientos, sobre el particular, escribí en la década de los ochenta “La vida Infinita” que publique artesanalmente, después realice otra edición ya con ISBN 9-789879-760406. Desde hace un año se encuentra en forma libre, gratuita en la página web de mi editorial www.editorialfps.com.ar/editorial
En su carácter de asesor sobre Bioética de la Secretaría de Derechos Humanos de La Nación usted esta en condiciones de marcar la diferencia en este tema, no puede equivocarse e inducir a ello a otros.
Lo que abunda no daña y una buena ley aunque perfectible dará un marco de adecuada seguridad y tranquilidad a los espíritus y corazones inquietos o doloridos.

Sin más que agregar saludo a usted, Atte.





Declaraciones a Cadena 3

El director de Bioética del Hospital de Clínicas y asesor de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Juan Carlos Tealdi, en diálogo con Cadena 3 aseguró que no hace falta que se reglamente una legislación para responder a solicitudes de “muerte digna” en la Argentina.


El profesional médico se refirió de esta manera al pedido de una joven mamá para que esa metodología sea aplicada a su pequeña hija de 2 años y medio, quien se encuentra en estado vegetativo irreversible desde su nacimiento en la provincia de Buenos Aires.
“El planteo de una ley marco siempre es bienvenida, pero tampoco hace falta para tomar una decisión en este caso. La ética profesional indica que durante un año hay que brindarle todo tipo de tratamiento y luego hay que acordar con la familia los pasos a seguir. No corresponde a la medicina ensañarse en seguir sola, pero tampoco es obligación dejar de tratarlo”, aseguró Tealdi.
“En situaciones como éstas, en las que el Estado está limitado, se tiene que dejar en manos de otros factores de la sociedad, que son los padres y los médicos. No hace falta una ley para que este caso pueda ser decidido. Esta chica nació en abril de 2009: lleva dos años ya. A partir de un año de tratamiento ya se podrían haber tomado decisiones. Queda reservada al ámbito de los profesionales de la salud con la familia”, sostuvo.

Muerte Digna

Generalmente se confunde “Eutanasia” con aquellos principios básicos que se intentan defender con la legislación pertinente a la “muerte digna”.
Debe dejarse en claro que se establece en las leyes que se encuentran en vigencia en otros sitios y desde hace muy poco en Río Negro y Neuquen defienden el derecho inalienable de los seres humanos a determinar libremente su forma de vivir y de morir, en tanto y en cuanto esta determinación no afecte a otros conciudadanos.
Negar este derecho ha sido parte del principio de autoridad que rige en la sociedad y que establece la sumisión al poder establecido de los ciudadanos mientras vivan, limitando su derecho al libre albedrío, en la medida que este derecho no afecte el derecho de los demás. www.editorialfps.com.ar ver en fondo editorial el libro “La vida Infinita” bajar libremente.

Observemos el alegato de quienes se oponen:

Es necesario dejar bien en claro nuestra posición a favor de la vida humana, la cual debe ser respetada hasta el final natural de la existencia. No se pueden consentir medidas que apresuren el fin de una vida, porque esto, además de ser indigno, puede conducirnos por un camino incierto cuyo final es difícil de predecir”, sostuvo la legisladora ultra católica en los fundamentos de su proyecto.
Agregó además: “Consideramos que lo más apropiado es conservar la vida mientras sea posible con todos los avances técnicos y científicos que para ello fueron creados con mucho esfuerzo, desechando totalmente la idea de acortarla”.

En ese sentido, califica a la eutanasia como “un acto moralmente inaceptable y arbitrario”, como “un homicidio totalmente contrario a la dignidad de la persona y al respeto por su vida”.
Como dijera se confunde a la “Muerte Digna” con eutanasia y lo que es peor se hace un panegírico de los logros tecnológicos para mantener a una persona con “Vida”.
La vida es uno de los preceptos más importantes en las creencias religiosas que profesan los seres humanos y es esa vida la que se trata de defender con la ley de “Muerte Digna”, una vida plena, pletórica de vivencias creadoras e interactiva con sus congeneres.
Curiosamente lo que se defiende es la autoridad para mantener respirando y un corazón latiendo en un cuerpo, por intermedio de la tecnología disponible, ya que no podría hacerlo por sus “propios medios naturales” ... ¿Cómo conciben ese final natural del cual hablan? ¿Es esto que proponen, “Natural”?
Hablemos a “Calzón quitado” sin eufemismos e hipocresía, lo que se intenta defender es el cuantioso negocio surgido de la tecnología aplicada en al arte de curar.
Por supuesto que la sociedad no reniega de la medicina y sus cultores, por el contrario tiene plena conciencia del rol importante que los agentes de la salud y sus prácticas tienen en el desarrollo de la sociedad que los contiene.
Sin embargo es claro que la medicina como todo ejercicio colegiado tiene un alto grado de compromiso y también un altísimo grado de intereses sectoriales que tienen más que ver con un gran negocio del que quedan excluidos los “Médicos” para ser manejado por “comerciantes”, quienes también pueden decirse médicos.
Porque extraña razón la mayoría de los egresados de la facultad quieren ingresar en los servicios de terapia y cada vez hay menos médicos generalistas o clínicos.
Porque extraña razón se ha perdido los médicos de cabecera.
Quizás podemos atribuir esto a que el mundo avanza y todo se renueva sin embargo en los países más avanzados en el terreno de la salubridad pública se está intentando rescatar la figura del “médico de cabecera” como así también la del “sanador natural” que había dejado de actuar en los grandes centros urbanos para hacer su reaparición en las zonas rurales ante la carencia de la “Nueva Medicina” o simplemente médicos y medicina.
En la sociedad moderna con un entretejido social tan heterogéneo nada puede quedar librado a la subjetividad propia de la condición humana, cuanto más se escriba y norme el comportamiento colectivo de las personas, menos posibilidades tendremos de equivocarnos.

sábado, 20 de agosto de 2011

La contundencia de las urnas

Reconocimiento al país que queremos



Siempre sentimos que el país que soñamos, aquel de los grandes hombres, los verdaderos de nuestra historia, Castelli, Moreno, Belgrano, San Martín, entre otros, se hallaba muy lejos del ideario colectivo de los argentinos.
Nos costaba aceptar que nuestra generación, poco o nada había aportado para lograrlo, hoy no podíamos entender este País que le dejábamos a nuestros hijos y nietos.





Desde el advenimiento de la administración Kirchner un atisbo de aire fresco comenzó a circular por el ambiente político y la administración estatal, aún cuando quién esto escribe se sabe poco afecto a los partidismos y menos a los oficialistas.
Ya por aquel entonces escribí ¿Qué nos pasa a los Argentinos? Donde si bien criticaba ciertos desatinos de la entonces administración y política de Néstor Kirchner (+) llamaba a la reflexión a mis conciudadanos e instaba a otorgarle un voto de confianza y mantener una actitud alerta y critica, pero de ninguna manera negativizar todo lo actuado.
Es cierto que desde sus orígenes esta administración pareció hacer un uso excesivo o abuso del autoritarismo para consolidar y expandir su fuerza política.
Estar con “K” significaba aceptar las reglas de juego, de lo contrario en la vereda de enfrente se encolumnaban los abiertamente opositores y aquellos a quienes se les inculcaba o convencía que los Kirchner no representaban un verdadero sentimiento nacional.
Se decía que utilizaban los derechos humanos, tanto tiempo postergados en el reclamo social, demagógicamente para obtener una imagen de prestigio que no tenían.
Esta puja entre los grandes contendientes de la escena Nacional se hacía notar constantemente en los medios más poderosos, que abiertamente tomaron partido para defender sus propios intereses.
El tiempo y la acción hablaron por sí solos y, si bien podría decirse que se confirmaba un cierto y muy bien enmascarado autoritarismo que emanaba de los actos de gobierno de los primeros tiempos.
En particular con las actitudes y palabras de los Fernández y de Moreno, los primeros verborragicos y contundentes y el segundo, secretario de comercio, parco en las palabras pero elocuente a la hora de poner el cuerpo para imponer sus ideas, actitud muchas veces criticada.
Se los tildaba de no ser “Peronistas” y de usufructuar el ideario peronista para obtener el reconocimiento de las bases militantes.
Sin embargo pasó el tiempo y el kirchnerismo se fue consolidando muchos que estaban en la vereda de enfrente, en particular intendentes y gobernadores, se vieron necesitados de encolumnarse para negociar la supervivencia política y económica de sus estados comunales y provinciales.
Esto hacía que la oposición cargara contra la administración Kirchner a la que acusaban de obligar a los gobernadores políticamente para obtener la correcta distribución económica para sus estados y lo mismo ocurría con los intendentes.
A estas alturas yo me pregunto, y le pregunto a usted lector, ¿Cuándo este manejo de la política fue distinto? ¿Es esta forma de hacer política diferente a aquello que se venía haciendo?
Claro que no, quienes, como quién esto escribe, vivió la política Argentina desde los años cincuenta sabemos que siempre ha sido así.
Sin embargo existe una gran diferencia y esta no ha pasado desapercibida por la sociedad y en particular por la juventud.
La diferencia radica en hacia quienes se dirige ese supuesto autoritarismo, del que hablan los opositores y quienes se sienten en cierta medida beneficiado, o tenidos en cuenta, por las políticas de la administración Kirchner.
Recuerdo en mis años de militante social un viejo y querido dirigente democristiano me expresaba, palabras más, palabras menos: “Si querés saber si un gobierno esta haciendo las cosas bien, quién se beneficia o perjudica, observá y escucha a quienes se quejan.
Si las quejas las hace La Sociedad Rural o los sectores de poder económico, te diría sin temor a equivocarme que el gobierno esta haciendo bien las cosas en particular con políticas tendientes a llevar una cierta recomposición de los sectores más marginados.
Por el contrario si los que se quejan son estos sectores y la Rural, o aquellos grupos de poder callan, o respaldan al gobierno, es seguro que nada bueno se puede esperar que permita suponer una cierta equidad o redistribución de la riqueza, para lograr mejorar la situación de los que menos tienen.
Es justamente esta diferencia la que preparó a la sociedad para alertarse sobre el genuino accionar de los “K”.
No nos engañemos, hacer política en Argentina implica conocer y hacer uso de las reglas de juego, no se puede hacer política sin una cierta cuota de autoritarismo ya que los grupos de poder financiero hacen exactamente lo mismo, independientemente de quién gobierne, ya sea para consolidar su poder, ya sea para incrementar sus ganancias que rara vez redistribuyen.
La inocencia en política es nefasta, aún los mejores e intencionados políticos se vieron rebasados en su lucha en las cámaras alta o baja por carecer de la “picardía” necesaria para enfrentarse a sus pares, algunos han pagado hasta con su vida este error.
La sociedad Argentina tiene algunas manifestaciones de estas actitudes tomadas por el cine en “La Patagonia Rebelde”, “Asesinato en el Senado de la Nación” y para algunos no puede haber pasado por alto el triunfo de Augusto Comte en las elecciones de 1983 que lo llevó al congreso como Diputado de la Nación y a su prematura muerte, desahuciado por las acciones y política imperante.
Es por este motivo que debemos dejar de mirar con ojos inocentes una militancia política que no lo es y nunca lo será, es el arte de lo posible, sin hacer maquiavelismo se puede hacer política sana, sí.
Si se gobierna para todos, pero se mira y prioriza las necesidades de los que menos tienen, ya que estos dependen del Estado para recibir aquellos beneficios que la Constitución Nacional establece.
Todo esto que estoy describiendo fue visto por la sociedad global, por los marginados, aquellos que no tienen voz quienes se sintieron identificados con la política del kirchnerismo.
Argentina desde siempre, con casi todos los gobiernos, a debido soportar la imposición de conductas económicas que generalmente perjudicaban a los sectores más vulnerables de la sociedad, esto siempre obedecía a los prestamos que las distintas administraciones solicitaban al Fondo Monetario Internacional, FMI o al Banco Mundial, BM quienes, como es lógico, imponían conducta económicas internas que limitaban el “gasto publico”.
Esta demás decir, todos lo sabemos, cuales fueron los sectores donde siempre se recortaba o ajustaba el “gasto público” Educación, Vivienda, Salud, inexistencia de créditos blandos, imposibilidad de mejorar los salarios de los trabajadores o el ingreso de los jubilados.
En definitiva el recorte sé hacia sobre aquellos sectores que el Estado Nacional tenía el deber inalienable de velar, manteniendo el gasto en los sectores de privilegio.
Solo un gobierno escapó a esta nefasta “Deuda Interna” y contribuyó a no acrecentar la “Deuda Externa” flagelo que agobió a todos los argentinos hasta años recientes.
Ese gobierno fue el corto lapso del Dr. Arturo Illia, que fuera derrocado por el golpe militar protagonizado por el General Juan Carlos Onganía en 1966, que dio comienzo a la larga noche del oscurantismo en nuestro querido país.
En cambio la administración “K” en su autoritarismo arremetió contra los desmedidos poderes económicos, las grandes empresas y corporaciones, entabló un dialogo de cierto control con el FMI y los acreedores externos y comenzó una lenta pero reconfortante recomposición de la economía interna bregando por recomponer del salario de los trabajadores los jubilados, mejorar el manejo de la política, el trabajo, la vivienda y la salud, sectores en los que falta mucho por hacer, es cierto.
Una cuestión sintomática es que con el advenimiento de la administración Kirchner ya no gobernaba el país un “Ministro de Economía” es más, muchos de nosotros desconocemos el nombre de los ministros de economía de los primeros años de Kirchner hasta el presente.
En cambio quién no recuerda a Martínez de Hoz, Celestino Rodríguez, Domingo Caballo, Machinea etc.
La sociedad hace mucho que perdió la ingenuidad, se ha consolidado en la búsqueda de sus propios objetivos y aún cuando no todas son rosas en este jardín de sueños inconclusos de un sistema perverso reconoce que la voluntad política de cambiar está en marcha y quiere continuar intentándolo.
Este es el motivo que llevó a las urnas a enviar el mensaje del pueblo argentino.



viernes, 12 de agosto de 2011

Adios a Solano López

         Buenas vacaciones, maestro.
Falleció a los 83 años de una hemorragia cerebral (12/08/11). Nacido en Buenos Aires en 1928, Solano López comenzó a publicar profesionalmente desde 1953, destacándose en su tarea en la editorial Columba. Cuando se incorpora a la editorial Abril, ya era un reconocido dibujante de aventuras es durante esos años que conoció a Oesterheld con quién comienza una gran relación profesional. La dupla con el guionista se inicia en 1955 en la serie Bull Rocket de la revista Misterix y luego Solano integró el staff de la editorial Frontera de Oesterheld: ambos pusieron a caminar los personajes de Rolo el Marciano Adoptivo, Amapola Negra, Joe Zonda, Rul de la Luna y el Eternauta, el personaje más emblemático de la Historieta Argentina.