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jueves, 13 de febrero de 2014

El sentido de la Argentinidad, el “Ser Nacional”, los sentimientos patrióticos, Nuestra Identidad.

ARGENTINOS

En momentos como este, tan particulares, nos merecemos abordar la temática planteada en el copete de esta nota: Los sentimientos de los argentinos.
¿Por qué ahora? Se peguntará usted, ¡Que le parece! El mejor futbolista del mundo es uno de los nuestros y él destrono a otro argentino, sentado en el sillón de San Pedro, como la mayor autoridad de la Iglesia de Cristo, se encuentra otro argentino, y por si fuera poco, “cuervo” ¡Perdón, se me escapó!
Tenemos como Presidenta de los argentinos, nos guste o no, una mujer, con lo que hay que tener, en un país del tercer mundo, que los pone sobre la mesa, y parece no temerle a las facturas de la historia, ni al poderío mediático.
¡Qué mejor momento! para hablar de “nuestras más caras aspiraciones”, y no me estoy refiriendo a los “nariguetazos” a los que se refirió oportunamente Lestelle, aquel ignoto farmacéutico de la Prov. De Buenos aires que llegó a ser Secretario de las Adicciones y en sus funciones se metió contra los Ser. Diputados, y sus adicciones.  



Creo que es un buen momento, estamos más próximos al 2 de Abril, esta fecha es, no cabe la menor duda, es la más cara a nuestros sentimientos, por proximidad histórica y por la simple razón que muchos de los protagonistas y artífices de esa gesta patriótica se encuentran entre nosotros y pueden contarnos sus experiencias.
Pero vayamos por partes… dijo Jack el destripador.
¿Qué es, ser argentino? Sentirse argentino, tener un sentimiento de nacionalidad.
Ser argentino, y no nos estamos refiriendo a lo expresado en la partida de nacimiento, es cierto sí, haber nacido en este suelo, pero fundamentalmente sentir la pertenencia al lugar donde vive,  percibe, siente, que es el lugar que lo representa, le permite vivir en la “supuesta libertad” en que nos deja el sistema, poder cumplir sus anhelos, sus expectativas, para con usted, sus seres, queridos, su familia e hijos.
Si esta premisa se cumple, medianamente; (Nunca nuestros anhelos serán logrados plenamente, el fin es: no claudicar nunca de ello.)
Estaremos elaborando, consolidando, construyendo, el “Ser Nacional” ese profundo sentimiento de arraigo con nuestro suelo, sus historias, sus personajes, símbolos y circunstancias que hacen de este lugar, un sitio digno de ser vivido, de cobijar mis amores, afectos, pertenencias, donde se siente libre para construir su propio camino, criar y educar a nuestros hijos.
Quién no siente cumplidas medianamente estas premisas, en su sitio, no siente libertad para proyectar sus esfuerzos, mal puede sentir un sentimiento de pertenencia, sus aspiraciones no pueden ser cumplidas y sus anhelos se diluyen con el paso del tiempo.
El hombre tiene expectativas acorde a su longevidad, ese es el motivo por el cual sus expectativas son medianamente rápidas: Puede esperar, pero no más allá de sus años vitales junto a sus seres queridos, sus hijos, a quienes quiere ver educarse y crecer.
Afianzado, ese sentimiento de pertenencia a la tierra, su historia,  personajes, Instituciones, símbolos, tradiciones, todos en su conjunto fortalecerán el sentimiento patriótico, por el que uno daría su mayor esfuerzo, por defender su “PATRIA”.
Definido como aquel  lugar donde nuestro protagonista, siente que, esa sensación de libertad, se concreta.
Aquellos que no se sienten libres, en el sitio en que les tocó, que no sienten bajo sus pies el profundo arraigo de su suelo, no sabrán nunca lo que es el sentimiento “Patriótico”, suele sucederle a los solitarios y a los viajeros consuetudinarios, cuyo suelo bajo sus pies, cambia rápidamente; para quienes “estar bien” es una mera circunstancia, efímera e intrascendente.
El “sentimiento Patriótico” es mayor, cuanto mayor es el conocimiento de nuestras raíces, que alimenta nuestra pertenencia, revaloriza nuestra posición, ante la historia, sus protagonistas, los símbolos, las instituciones.
En definitiva tener nuestras raíces, en nuestro suelo con conocimiento de las luchas de quienes nos precedieron en lograr aquello que sentimos como propio.
El “Nacionalismo”, el “Sentimiento Patriótico” es producto de nuestro arraigo a la tierra que nos vio nacer, donde elegimos vivir y trascender, donde nos sentimos partícipes de algo importante que debemos proteger, cuidar, defender.
De esto se desprende el desarraigo creciente de las “Nuevas Generaciones Informáticas” que descreen de los nacionalismos y de conceptos como Patria, Tradición, Terruño; términos todos ajenos a su realidad.
La realidad de las “generaciones Informáticas” no comenzó, contrariamente a lo que se piensa, con la aplicación de estas nuevas tecnologías sino con el acelerado ritmo creciente de las comunicaciones, donde la informática, es un rubro más, quizás uno de los más recientes, a tener en cuenta.  
Esta expansión de las comunicaciones tiene su centro en la sociedad tecnológica que la genera, que en este caso son los países de punta, o quienes ostentan el poder sobre el mundo que tienen la capacidad de penetración en todas las sociedades del Orbe.
Así, la cultura y sus “Movimientos Culturales” juegan un rol protagónico en la creación de una nueva corriente de pensamiento, el lenguaje, la música, las letras, la cinematografía; todo sirve y se orienta a ese principio de expansión desde el foco de irradiación.
Es así que las nuevas generaciones fuero influenciadas mediante estos mecanismos, muchas veces subliminales que se hallan en la agenda diaria de quienes manejan los hilos del poder, NO es una entelequia. NO es una vana “Teoría Conspirativa”.
Estas acciones son la resultante de pensamientos colonialistas, expansionistas, absolutistas o totalitaristas.
Pensamientos que dañaron, en el pasado y continúan dañando, nuestro incipiente desarrollo; nos quieren desunidos, por eso combatirán con todos los argumentos posibles las cumbres que intenten nuestros países, el MERCOSUR, la UNASUR, cualquier reunión que conlleve un diálogo conjunto de los países de la región y el Caribe.
Nosotros, los mayores, entre los que me encuentro, juzgamos con mucha ligereza a las generaciones jóvenes, somos rápidos para endilgarles muchos de los males que sufren: Desinterés, desidia, apatía ante los acontecimientos de nuestra sociedad.
Decimos esto sin pensar que medianamente fueron nuestras generaciones quienes permitimos la penetración perniciosa de esa moderna forma de adoctrinamiento o lavado de cerebro, que se agudizó Después de la segunda guerra Mundial.
Winston Churchill dictó, en 1945, las bases de la política imperialista para Argentina y parte de América Latina: “No dejen que Argentina se convierta en potencia. Arrastrará tras ella, a toda América Latina”, Yalta 1945.  
Desde el Instituto Lingüístico de Verano, expulsado de varios países de América y el Caribe, hasta las Iglesias electrónicas que proliferaron por América del Sur, en los años setenta; la perniciosa penetración de la TV y el Cine a través de la TV por cable, fueron herramientas sustanciales de ese adoctrinamiento, que hemos permitido.
Esto no es una conspiración es un muy bien urdido plan de sojuzgamiento que padeció y padece, la región, y nuestro país en particular.
La caída del Peronismo del lugar hegemónico que le cupo desarrollar en los años cuarenta y cincuenta en toda la región, fueron el preludio previsto por el estadista inglés; su plan, para derrocar al Peronismo del liderazgo en América Latina.
Sus palabras en la Cámara de los Comunes en 1955, demuestra lo sistemático del plan:  "La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto.
Todo esto, mi generación lo soportó, divididos entre “Peronistas y antiperonista”, radicales y sus divisiones internas, divisiones que generaron en el país el pluripartidismo y la dispersión; fuimos nosotros quienes no supimos sacudirnos el yugo de la dependencia.
Toleramos, nos acomodamos, quizás sólo sobrevivimos, ese será quizás nuestro estúpido pero perdonable justificativo, no hemos sabido combatirlo con suficiente fuerza como para revertir esta ignominiosa situación.
La sociedad en su conjunto debe asumir ellos tienen planes a largo plazo y no finalizan a la muerte de sus personeros de turno, Churchill, como lo fueDisraéli o la nefrasta, para nosotros, Margaret Tacher, fueron simples piezas, en este juego perverso entre naciones, ni siquiera los pueblos tienen arte y parte, estos son engañados por la propaganda de uno y otro bando para conseguir moligerar el impacto social o el costo político.