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sábado, 17 de abril de 2010

Hipocresía no, ingenuidad

¿Qué nos pasa?

Desde hace tiempo he venido confrontando con el sistema imperante en nuestra sociedad sobre la hipocresía que se manifiesta en las actitudes de los actores con voz e imagen que llegan casi diariamente a nuestros hogares y nos hacen creer que somos solidarios y “... hasta humanos”.
La liberación que realizó el juez a cargo de la causa, de la carta que dejara el Dr. René Favaloro, me permitió leer, en detalle, los tristes aspectos previos, a su trágica determinación, motivaron ésta nota.
Es por éste motivo que me siento liberado de dar a conocer, a casi dos años del ofrecimiento y mi respuesta ya que ésta conlleva una enorme concordancia con ciertos aspectos planteados por Favaloro en la triste nota previa a su muerte.



Desde los años sesenta y setenta la militancia social y cultural me ha tenido como actor o gestor de acciones tendientes a lograr mejorar o armonizar la convivencia de mis semejantes.
Desde ese entonces soy militante de la causa indianista, y como tal asesor de la AIRA y consultor de algunas organizaciones indígenas. Con alguno de sus dirigentes además de la relación estrictamente institucional y profesional me une una amistad y hermandad que incrementa los lazos de relación y afecto, quizás por esos motivos suelen considerarme en demasía en mi idoneidad
En el 2008, cuando aún no se conocían los argumentos o situaciones que obligaron al extraordinario ser humano que fuera René Favaloro, a tomar tan trágica determinación, mis amigos dirigentes de la AIRA me proponen para un cargo en una oficina que el BID estaba proyectando instalar en Buenos Aires.
A continuación el correo recibido entonces:

Amigo Rubén, nos llegó esta nota de un amigo que tenemos por ahí, Cingolani, por el tenor de la misma te darás cuenta de que es lo que se necesita, y es para cubrir parece un espacio muy importante. Con Rogelio creemos que tenemos que consultar con vos en primer lugar, por ahí te puede interesar y sería para nosotros una satisfacción. Lo que sí tendrías que ponerte en contacto urgente con Rogelio, lo antes posible así se averiguarían mas requisitos y daríamos respuesta a esta propuesta. Esperando que ande todo bien por ahí, un fuerte abrazo.
GermánPablo Cingolani escribió:
Fecha: Thu, 17 Jan 2008 17:45:11 -0300 (ART)De: Pablo Cingolani Asunto: Una oportunidad (consultoría Pueblos Indígenas-Vulnerabilidad)A: rogelio guanuco german carlos canuhe
Rogelio- Germán:

un amigo Quechua del Napo-Ecuador, que trabaja en la oficina de asuntos indígenas del BID en Washington, me ha solicitado poder contactarlo con antropólogos o sociólogos argentinos para hacer un estudio sobre Pueblos Indígenas y Vulnerabilidad, financiado por ellos. Creo que sería muy bueno que el AIRA proponga a algún profesional amigo y comprometido, ya que, en verdad, se invertirán miles de dólares en este estudio, y sería bueno estar adentro. Les copio debajo el correo, y espero noticias de ustedes.
Abrazos,Pablo

Analizada la nota correspondiente agradecí a mis amigos Germán y Rogelio con la siguiente respuesta:

Enviado el 19/01/08
Estimados Hermanos

He leído y analizado debidamente el correo enviado y ya envié a Pablo Cingolani con copia a ustedes el C.V y una breve introducción, preliminar.
Paso ahora con más tranquilidad a explayarme sobre el particular en tanto y en cuanto hay algunas cuestiones que serán relevantes, a saber: El BID es como ustedes saben una entidad financiera internacional que respalda todo tipo de proyectos a niveles estatales y privados, en particular megaproyectos en los distintos países de América Latina.
Según se comenta en la comunicación se invertirán miles de dólares en “...una consultoría en Argentina sobre pueblos indígenas”.
Tema que desde hace años venimos trabajando y tenemos extremadamente claro, por lo menos yo, sé que ustedes también, si no hemos podido avanzar más fue por falta de fondos.
Tengo en mi poder suficientes informes oficiales, provinciales, nacionales y material de mi propia producción como para llenar varios volúmenes, exceptuando lo ocurrido recientemente en Chaco que todavía no he recibido, ustedes otro tanto.
El AIRA, con un equipo mínimo de 5 a 10 personas que puedo organizar y que pondríamos a trabajar inmediatamente, fuera de la institución pero bajo su óptica, estaría en condiciones en el término de seis meses a un año ofrecer un panorama extremadamente claro y concreto sobre la realidad de los pueblos indígenas del territorio y su relación intima con el Estado y sus leyes, Salud, Trabajo, Tierras, Educación, Identidad, Etc.
Estimados hermanos para mí sería fácil decir sí y embarcarme en un proyecto de ésta envergadura que podría lograr un posicionamiento en el contexto global, pero no quiero ser hipócrita y renegar de lo que siempre fue el objetivo de mis desvelos.
El BID gastará miles de dólares en “consultar” por los pueblos indígenas y actualmente se mueren hermanos en distintos puntos del país, son expoliados por jueces y policías corruptos en connivencia con los oportunistas de siempre. - Vos mismo Germán, recién me enviaste el informe de lo ocurrido en La Pampa -.
Puede ser cierto que estos proyectos sacados de las carpetas flacas de una “oficina de Asuntos Indígenas” de un banco, desconozcan lo que ocurre en Argentina, - cosa que no creo -, pero lo más lógico es que el amigo Pablo Cingolani o su amigo Carlos Eloy Viteri el ecuatoriano del BID sepan que el AIRA estaría en condiciones de ser la consultora, si se le asignan los fondos para ejecutar la empresa, bajo estrictas normas contables y administrativas que el BID deberá controlar con un veedor en el equipo.
Yo personalmente, dejo todo por un año y medio a dos, y me comprometo a instalarme en Buenos Aires y coordinar las tareas, convocar a las personas adecuadas para desarrollar el trabajo, conseguir el lugar donde trabajar, organizar las tareas para que en el término de seis meses a un año, a partir de tres meses de gracia para la implementación del proyecto, se pueda entregar un informe al BID con el compromiso a su término de que el BID otorgará a la AIRA en las mismas condiciones de contralor un crédito blando para revalorización institucional (Modernización) y para afrontar el desafío de crear un fondo que permita respaldar el tremendo estado de deterioro que sufren nuestros hermanos, avalar proyectos en conjunto con las provincias allí donde más falta hace.
Estas organizaciones (BID-FMI) deberán dejar de ser hipócritas y entender que ya se terminó el tiempo de los informes y consultas, hace falta hacer y para eso hace falta que quienes queremos hacer “podamos” cosa que sin fondos ha sido imposible, - No estoy diciendo nada nuevo -.

El BID tiene la chapa y el poder de “convencimiento” que otorga el tener el dinero, para movilizar voluntades y conciencias, solo se requiere tener eso, voluntad para ejecutar políticas tendiente a lograr éste objetivo.
Este es mi pensamiento, para ustedes, si les parece coménteselo a Pablo Cingolani de otra manera si no digo esto, yo sería el hipócrita, un fuerte y hermanado abrazo del “Gringo”.

Rubén.


Pasado ese momento me llamé a silencio en este caso, como es mi costumbre, por respeto a la exclusiva determinación de ser los interesados, mis hermanos aborígenes, quienes deben decidir sobre el particular y asumir su responsabilidad, en el ámbito interno consideraba aclarada mi posición y mi permanente predisposición a contribuir a la causa indígena y social de mi país.
Hoy casi dos años después la motivación que aduje, me llevan a dar a conocer los pormenores de ese momento debido a encontrar en la nota de referencia una similitud alarmante y reiterada que organismos internacionales desarrollan en América Latina, tergiversando las proclamadas motivaciones de sus “Proyectos”.

Dice el Dr. Favaloro en uno de los párrafos de su nota: “... Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡Tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta...”

Decir hoy, que puedo leer esta carta, que entiendo por lo que pasó Favaloro es la resultante de una serie sucesiva de amargas experiencias que en estos largos, casi cincuenta, años de militancia social, debí digerir y procesar, a costa de muchas cosas queridas, muy personales que he debido capitalizar dejando ir muchas cosas que amaba.
Dice también como una triste conjetura Favaloro: “... Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar...”
Esto también es cierto y generalmente el primer paso es la soledad, a la que alude con tanto dolor en el párrafo siguiente de su carta.
Yo no tengo ni la Profesionalidad, responsabilidad y personalidad que tenía Favaloro, tampoco el enorme predicamento que le otorgaba la sociedad nacional e internacional, cuestión que indudablemente potenciaba su sentido de la responsabilidad.
Yo por el contrario preferí cancelar mi pequeña Fundación Argentina Alexis Carrel en 1994 y alejarme de la vida activa militante, cansado de ofrecimientos espurios para hacer negocios con ella.
Fue a partir de esos años que pude ver como se desvirtuaba políticamente todo aquello que habíamos logrado con la Ley 23.302, que me enorgullece haber contribuido a lograr, tergiversando su espíritu mediante una implementación trucha de sus propuestas y sin dar verdadera cabida a sus definitivos beneficiarios, haciendo de ella una nueva herramienta demagógica y proselitista.
Herramienta utilizada para engañar a pequeños sectores indígenas menos esclarecidos y siempre acuciados por el hambre y el olvido que genera, a sabiendas los dueños del poder.
Pero no a todos los indígenas como lo demuestra el juicio que la AIRA le ganó al Estado Nacional, que hace, como ya es costumbre, oídos sordos a los reclamos populares y menos si estos son respaldados por los fallos judiciales.
Que el BID derroche millones de dólares en América Latina no es novedad, claro está, pero que lo siga haciendo ahora cuando ante nuestros ojos se mueren miles de personas por desnutrición o malas políticas sociales, sanitarias, alimentarias, utilizando fondos genuinos de la clase pasiva para “fomentar emprendimientos” con la complicidad de funcionarios corruptos provinciales y nacionales que sólo reclaman y discuten la Coparticipación como justificativo, ya que cuando la reciben engordan su propio patrimonio.
La sociedad en su conjunto deberá asumir el compromiso de cambiar ésta situación en forma democrática, participativa y una cabal toma de conciencia de la sociedad que esperamos legarle a nuestros hijos.
Si seguimos siendo una sociedad hipócrita que defiende sus propios intereses sectoriales en desmedro del otro cada vez más enflaquecido, seguiremos como ahora fuera del entramado social mundial, que intenta, por todos los medios, sin lograrlo todavía, encontrar el camino de la convivencia entre los pueblos.
Los argentinos hemos perdido terreno en todas las áreas de la convivencia mundial y todo esto es producto de un cerebro social atrofiado que no logra dar a su cuerpo social las respuestas adecuadas para una mejor convivencia, llámese a esto “políticas de estado” perdurables que otorguen respeto a las instituciones y brinden un presente digno y una visión de futuro medianamente próspero.
En lo personal ya estoy transitando el camino de regreso, creo que la parte de culpa que me toca, en esta enorme falencia social y en los errores del pasado, serán parte de mi bagaje cuando me toque el viaje final, he tratado de dejar un mínimo y quizás inservible legado a través de mis escritos, ahora solamente me agradaría ver a mis compatriotas intentar repensar nuestro presente y compromiso.

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