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miércoles, 13 de marzo de 2013

Los hilos del poder

Las Naciones Unidas proclamaron el 20 de febrero de cada año, como Día Mundial de la Justicia Social



     Cuando en Europa estaba instaurado el viejo régimen, que la Revolución Francesa, en 1789 trataban de cambiar por una burguesía creciente y nuevas reglas del juego político, se formó una Asamblea Nacional Constituyente, para cambiar esas reglas del juego,  que luego daría la Nueva República
Lo conflictivo y trágico de los sucesos del momento, la escalada de violencia, terror y muerte que se sucedieron en un nuevo Estado en gestación que comenzó hacía 1772 y podemos finalizar en 1789 con el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, no les permitió percibir que esa burguesía albergaba la simiente del poder, se creyó que combatiendo las monarquías Europeas como figuras políticas se terminaba con su poder, la guillotina fue la resultante de este pensamiento.


     Un pensamiento que ha impregnado la cultura de Occidente y que debemos entender y comprender en su verdadera concepción para hoy dar nuestros paso correctamente y no cometer los mismos errores.
Una gran fuerza se apoderó de la mente y el corazón de los hombres después de haber suprimido el poder absolutista que encarnaban las monarquías europeas; El lector podrá pensar que esto es muy lejano a nosotros y no tendríamos que preocuparnos por estos sucesos ocurridos hace cuatro siglos.
Debemos comprender que los hechos ocurridos en Europa marcarían las conductas Americanas.
La burguesía aporto al nuevo gobierno y a la Asamblea lo mas granado de esa nueva clase social, se había suprimido la monarquía y el absolutismo, la Asamblea representaba el afán de compartir que en ese momento los franceses tenían.
Si Analizamos el feudalismo de la Edad Media, su relación con la gente y la tierra, vemos las figuras monarquías, su rol en la Edad Media y su posterior maleabilidad y adaptación a las políticas que se desarrollaban en Europa podemos ver que fueron la necesaria respuesta al Derecho Divino que hasta después de la Revolución Francesa no fue abolido definitivamente con la separación de la iglesia del Estado.
Esta concepción fue la aceptación del mandato real por concepción divina como lo era entre los pueblos antiguos y esta en la base del cristianismo, la Iglesia respaldaba este concepto, y es más en su carácter de representantes Divinos en el mundo terrenal reconocían y proclamaban la Divinidad del mandato del Rey que era una forma inequívoca de reafirmar la proclama de representación divina actitud que llevó a Roma a un absolutismo teocrático similar al detentado por las monarquías políticas.
Ya durante la revolución francesa se vieron las nefastas consecuencias de la burguesía en la organización que se estaba gestando en París; la creación de la lucha de clases estaba plasmada en las aspiraciones políticas de sus líderes y voceros, que trágicamente, como nos cuenta la historia, pagaron con su vida al igual que se la habían cobrado a otros.
La condición humana, como es natural y lógico, nunca se halló ajena a las acciones de los hombres y es uno de los conceptos principistas fundamentales para comprender la totalidad del comportamiento humano, de ninguna manera justificar sus actos sino comprenderlos mejor y más acabadamente.
Es cierto, no podemos ser absolutistas en esto, sin embargo sí debemos dar debida respuesta de los registros históricos y entender que el hombre tiene un comportamiento que lleva a estas conclusiones.
En momentos que el mundo recuerda y agenda como política de Estado de las Naciones, la Justicia Social, como un derecho inalienable de los pueblos, vale la pena rescatar que este principio junto al hoy establecido en la sociedad moderna de derechos humanos, fueron enunciados y reconocidos en Francia en 1789 con motivo de crear su carta constitutiva de la “Asamblea Nacional” primera ves en la historia de las Naciones Modernas del Mundo, junto a la independencia y Constitución de Norteamérica redactada e inspirada en la organización de la “Confederación Irokesa de las Seis Naciones” como fue reconocido hace muchísimos años.
De esta manera, lejos del retrogrado pensamiento de aquellos que miran de soslayo la evolución humana, los logros obtenidos, como los fracasos atesorados, cualquiera podrá constatar y reconocer estos innegables logros que son y serán su razón de ser.
Quizás les guste o no que los franceses pasen las horas pensando, filosofando, para llenar paginas escritas que atiborran bibliotecas, será ese el legado indiscutible e invalorable de un pueblo que eligió pensar y dejar su pensamiento por escrito.
Un pueblo que en ese fragor que implica la modernidad intenta mantener su identidad en un contexto de naciones alineadas en un proyecto continental.
Para nuestros pueblos más jóvenes, surgidos durante las luchas por sobrevivir y guardar un lugar en el contexto de las modernas Naciones europeas, Francia ocupo ese lugar de privilegio que otorgaba la ilustración y la determinación de su gente, contribuyó, con gran esfuerzo, en nuestro continente a conseguir su independencia, sus propios logros sirvieron de ejemplo.
En su suelo alimentaron sus sueños libertarios muchos Americanos que luego dieron su vida por conseguirla, allí eligió nuestro padre de la Patria recibir su abrazo protector durante su vejez.
El mundo deberá reconocer lo que ese pueblo, a dado a la humanidad, lejos del retrogrado pensamiento de algunos políticos “Progre”, recordándonos que las buenas intenciones y la razón no siempre van de la mano, en las acciones de los hombres.

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